España incrementa sus importaciones de diésel desde Marruecos y crecen las sospechas de origen ruso
- Nilo Duran Garcia

- 4 jul 2025
- 2 Min. de lectura
Entre marzo y abril de 2025, España importó 123.000 toneladas de diésel desde Marruecos, una cifra que contrasta con el promedio mensual de menos de 15.000 toneladas registrado en años anteriores, una cifra sin precedentes que supera todo el histórico combinado. Este repunte ha despertado inquietudes en el sector energético europeo ante la posibilidad de que el combustible tenga origen ruso, reexportado a través de intermediarios.
El trasfondo de esta sospecha radica en que Marruecos no aplica sanciones energéticas a Rusia tras la invasión de Ucrania, y según reportes, ha importado más de 1 millón de toneladas de diésel ruso en 2025, equivalente al 25% de sus importaciones totales de diésel. Fuentes industriales citadas por El País señalan que el combustible podría estar siendo mezclado con otros derivados en Marruecos, lo que dificulta su trazabilidad.
La política energética de la Unión Europea, que oficialmente busca reducir su dependencia del crudo ruso, queda en entredicho ante fenómenos como este, que oficialmente busca reducir su dependencia del crudo ruso. Sin embargo, prácticas como el "lavado de origen" mediante terceros países como Singapur, Turquía o Marruecos, permiten que el producto ruso siga llegando indirectamente a los mercados europeos.
España no es el único país implicado en estas redes de triangulación. Las autoridades europeas han iniciado varias investigaciones para rastrear el origen real del combustible y verificar la autenticidad de los certificados de importación, aunque hasta la fecha no se han presentado cargos formales. En 2024, una investigación sobre la llamada “mafia del diésel” estimó en 1.900 millones de euros el volumen de comercio fraudulento de combustible desde países sancionados como Irán, Siria y Rusia, camuflado con certificados de origen falsificados.
Mientras tanto, la economía rusa sigue mostrando resiliencia, lo que socava los esfuerzos de la política energética europea por aislar financieramente a Moscú. La capacidad de Rusia para mantener ingresos estables mediante exportaciones indirectas limita la efectividad de las sanciones y plantea dudas sobre su impacto real a medio plazo. El PIB del país creció un 4,1% en 2024, superando a la media global (3,3%) y a economías como la estadounidense o la española. Las exportaciones energéticas hacia India y China se mantienen firmes, proporcionando ingresos clave a Moscú pese a las sanciones occidentales.





Comentarios