Exxon recurre a la Reserva Estratégica para evitar paros en su refinería clave
- Nilo Duran Garcia

- 14 jul 2025
- 2 Min. de lectura
El Departamento de Energía de EE.UU. (DoE) autorizó a ExxonMobil a retirar hasta 1 millón de barriles de crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) para contrarrestar un problema logístico que comprometía la operatividad de su refinería en Baton Rouge, Luisiana.
La medida fue tomada tras detectarse una contaminación por zinc en cargamentos de crudo Mars, una variedad extraída en el Golfo de México, lo que puede dañar los sistemas de procesamiento. Este incidente forzó a Exxon a reducir parcialmente las operaciones de su refinería, una de las más grandes del país con capacidad para procesar aproximadamente 520.000 barriles diarios.
Para evitar interrupciones en la oferta de gasolina, diésel y combustible de aviación en la región sureste y el corredor del Atlántico medio, zonas especialmente sensibles ante desequilibrios de suministro durante el verano, el DoE acordó un intercambio en el cual Exxon devolverá el petróleo prestado junto con volúmenes adicionales, sin implicar costes para los contribuyentes.

El terminal de St. James, un nodo clave para el almacenamiento y distribución en Luisiana, es el punto previsto para las entregas del crudo de reemplazo. Mientras tanto, Exxon intenta revender en el mercado spot los cargamentos contaminados de Mars, lo que podría ejercer presión sobre los precios locales, afectando tanto al crudo como a los productos refinados.
La situación se produce en un contexto donde la administración Trump ha prometido reconstruir la SPR, tras su uso intensivo durante el ciclo inflacionario anterior. La decisión del DoE también resalta el papel de la reserva estratégica no solo como herramienta de estabilización macroeconómica, sino como recurso táctico ante disrupciones logísticas puntuales.

En este contexto, los spreads de crack entre gasolina y crudo ligero se vuelven un indicador relevante para medir la sensibilidad de los márgenes de refinación. La posible alteración en la calidad del crudo procesado o en la continuidad del suministro puede impactar directamente en la rentabilidad de las refinerías.




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