África apuesta por baterías a gran escala para cerrar su brecha energética
- Nilo Duran Garcia

- 26 ago 2025
- 2 Min. de lectura
La transición energética en África se encuentra en una fase crítica. Con casi 600 millones de personas sin acceso a electricidad, según estimaciones de organismos internacionales como la Agencia Internacional de Energía, y una población que se duplicará hacia 2050–2070, la presión por ampliar el suministro energético es tan urgente como estructural. En ese contexto, el despliegue de sistemas de almacenamiento de energía con baterías (BESS) está emergiendo como una herramienta clave para estabilizar las redes, amortiguar la intermitencia de las renovables y facilitar el acceso en zonas remotas sin conexión a la red.
Según datos de Rho Motion recopilados hasta junio de 2025, el panorama del almacenamiento energético a escala de red en África muestra grandes diferencias regionales. Sudáfrica lidera con holgura. Acumula 30 proyectos que suman una capacidad propuesta de 11 GWh, repartidos entre 4 operativos, 7 en construcción y 19 en planificación. Esta cifra representa más del doble del total combinado de los siguientes tres países.

Egipto y Marruecos encabezan la segunda línea de expansión con una capacidad propuesta de 3 GWh cada uno. Ambos países integran activamente energía solar y eólica en sus redes, y las baterías están jugando un papel clave en la estabilización del suministro. Egipto muestra un enfoque particularmente estructurado, con proyectos operativos, en construcción y en desarrollo que evidencian una estrategia coordinada de mediano plazo.
Otros mercados emergentes como Nigeria, Senegal, Ghana y la República Democrática del Congo comienzan a incorporar soluciones de almacenamiento en menor escala, pero con un enfoque estratégico. Estos proyectos, en su mayoría por debajo de 1 GWh, están destinados a comunidades rurales y modelos de microrredes que podrían escalar en el futuro. En conjunto, países como Malaui, Mauricio, Togo o Botsuana también figuran en el pipeline con al menos una iniciativa en desarrollo, a menudo limitada por restricciones presupuestarias, regulatorias o de infraestructura.
El mapa de inversión en baterías revela que el continente no está apostando de forma uniforme, sino más bien adaptando las soluciones tecnológicas a las necesidades de cada país: desde grandes sistemas para respaldar renovables a nivel nacional, hasta microproyectos que buscan democratizar el acceso a la energía.





Comentarios