Golpe a la cadena global: China defiende controles a tierras raras y EE. UU. eleva aranceles; riesgo para crecimiento e inflación
- Nilo Duran Garcia

- 12 oct 2025
- 2 Min. de lectura
La escalada comercial entre Washington y Pekín vuelve a encender las alarmas macro. En las últimas horas, China ha defendido sus nuevos controles de exportación sobre tierras raras —minerales clave para electrónica y defensa— mientras Estados Unidos ha anunciado aranceles adicionales del 100% a una amplia cesta de importaciones chinas. El choque llega en un momento de desaceleración industrial global y amenaza con encarecer insumos críticos, presionando costes y márgenes en múltiples sectores.

Para los bancos centrales, el dilema se recrudece: el encarecimiento de componentes y metales estratégicos puede alimentar inflación de costes incluso cuando la demanda da señales mixtas. En la eurozona, donde la inflación (alza general de precios) se ha moderado pero sigue cerca del objetivo, un repunte de precios intermedios complicaría el calendario de bajadas de tipos. En Estados Unidos, el efecto se vería en bienes duraderos y tecnología, con posible trasvase a precios finales si las empresas trasladan el shock.
Desde el ángulo del PIB (producto interior bruto), el endurecimiento arancelario y los límites a las exportaciones añaden fricción al comercio mundial y a la inversión. Las cadenas de suministro podrían reconfigurarse con inventarios más altos, más costes logísticos y plazos de entrega extensos. A corto plazo, los sectores más expuestos —automoción eléctrica, defensa, renovables y electrónica de consumo— afrontarían cuellos de botella y menor producción.
Para los mercados laborales, el impacto sería dispar: presión al alza en empleos de reindustrialización local, pero riesgos en industrias intensivas en importaciones. La incertidumbre regulatoria y la volatilidad de precios podrían retrasar capex (inversión productiva), enfriando la creación de empleo en segmentos tecnológicos y manufactureros dependientes de insumos asiáticos.
En este contexto, los inversores deben vigilar tres vectores: 1) evolución y alcance de licencias de exportación chinas; 2) Calendario y cobertura efectiva de los aranceles de EE. UU.; 3) Respuesta de política económica en Europa y Asia. Un alivio negociador reduciría el shock de costes; lo contrario elevaría el riesgo de estanflación (crecimiento débil con inflación alta) en 2025.




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